domingo, 13 de octubre de 2013

Capítulo 4:
Me puse camino a clase, y él me siguió.
Yo- Liam no hace falta que vengas, puedes irte con tus amigos, no necesito a nadie que vaya conmigo a dónde yo vaya.
Liam- Prefiero quedarme, estoy más a gusto contigo.- En ese momento no respiraba, sólo lo intentaba.-
Yo- ¿Me estás diciendo que estás mas a gusto conmigo que con tus amigos de toda la vida?- Dije con un tono irónico mientras en mi rostro se formaba una sonrisa.-
Liam- Para empezar que no son amigos, son compañeros, no son de toda la vida son de hace tres años, y sí, prefiero estar contigo eres agradable, nueva, sin amigos y me caes bien.- Por alguna razón me había sonrojado, pero al mismo tiempo me molestaba que me dijera que no tenía amigos.-
Yo- Me las apañaría perfectamente aunque no te hubiese conocido.
Liam- Eso ya lo sé, eres lista y tienes carácter, pero te las apañas mejor conmigo.- Su sonrisa, esa que no se había borrado nunca de su rostro, se había ampliado de oreja a oreja.-
Llegamos a clase, fui a mi pupitre y cogí esta chaqueta:
(Estaba colgada de mi silla).
Me la puse alrededor de la cintura, y cuando nos dirigíamos a salir de clase, sonó el timbre anunciando que el recreo de 20 minutos se había terminado, y yo seguía con la manzana en la mano, aunque a decir verdad tampoco tenía mucha hambre.
Liam y yo estábamos hablando cuando llegó mi hermano.
Danny- Uxía, ¿dónde te habías metido? No te vi en todo el descanso.- Se calló por un segundo y vio que a mi lado estaba Liam.- Pero por lo que veo estuviste bien acompañada.
Yo- Tranquilo Danny, no hace falta que te preocupes por mí.
En las tres horas siguientes lo único que hice fue hacer maragatos en mis folios e intentar que Liam no notara que lo estaba observando, de vez en cuando me miraba y yo estaba pasmada mirando hacia él y lo intentaba disimular haciendo que estaba mirando hacia el corcho o a la pared, pero él no se lo tragaba y me sonreía, cada vez que me miraba, y yo cada vez moría un poco más.
Sonó otra vez el timbre, pero esta vez era para avisarnos de que nos podíamos ir a casa. Cogí mi bolso, mi carpeta y un par de libros que no me cogían en el pupitre y los iba a meter en la taquilla. Deje los libros en la taquilla y al cerrar la puerta de esta en la taquilla de al lado había un hombre mirándome fijamente a los ojos.
Liam- ¿Te pensabas ir sin despedirte?
Yo- No…, o si…., no lo sé, pero aún tengo que esperar a mi hermano que está con sus “nuevos” amigos.
Liam- Si quieres te puedo llevar yo a casa.
Yo- No gracias, no me subo al coche de cualquiera.
Liam- Y me parece bien pero es que yo no soy cualquiera.- Justo en ese momento llegó Danny.-
Danny- Uxía, ¿nos vamos?
Yo- Si.- Cuando ya estaba saliendo por la puerta principal se escuchó gritar a alguien.-
Liam- Adiós Uxía, encantado de conocerte, y recuerda mañana ven más tapada.- Yo me dirigía responderle, pero era la hora de la salida y no me podía quedar allí atascando la puerta, así me di media vuelta y mi hermano me guió hacia dónde dejara el coche.-


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