lunes, 21 de octubre de 2013

Capítulo 11:
Las próximas semanas, hasta que empezó noviembre, Liam seguía viniendo al instituto todos los días y alguna que otras tardes, que podíamos quedábamos y no sería la primera vez que se quedaba a dormir en mi casa. Pero el 1 de noviembre la cosa cambió. Ese día al levantarme me puse esto:


Ese día las seis horas que tuve de clase, como todos los días, fueron pasables, aburridas como siempre, pero nada más. Ahora Miguel y yo nos llevábamos genial, el me había empezado a contar cosas suyas, pero yo no demasiadas. -Además yo estaba confusa, Liam y yo teníamos algo, era parecido a una relación, pero ninguno estaba seguro de lo que quería, hasta que ese día, yo me di cuenta de que lo único que quería era tenerlo conmigo siempre, ese día me di cuenta de cuánto lo necesitaba.- Se acabaron las clases y cómo todos los días salí a la entrada principal con Miguel a mi lado, me senté en la acera y me quedé esperando a que Liam llegara y me acompañase a casa. Liam se empezaba a retrasar, pasaban treinta minutos, algunas veces, si iba a llegar tarde, me avisaba, pero esta vez no fue así.
Miguel- Uxía, ya es tarde, no creo que Liam venga hoy, vamos, te acompaño yo a casa.
Yo- No me pienso ir. Tú te puedes ir, no vaya a ser que te digan algo por llagar tarde.- Se me notaba borde y triste.-
Miguel- No te pienso dejar sola.- Eso me recordó aún más a Liam, él me había dicho que siempre iba a estar ahí.-
Pasó una hora y media y Liam no llegaba y Miguel me convenció para que me fuera a casa. Me despedí de Miguel, llegué a casa y me metí en mi cuarto, ya sé que solo era un día sin verlo, pero para mí eso era como una semana.
Lo peor era que a cosa no fue a mejor ya pasaban dos semanas que no tenía noticias de Liam, sólo había rumores como que se había echado novia, o que se había mudado a la ciudad, rumores en los que yo intentaba no pensar. Cada día me frustraba más el pensar que no lo volvería a ver y lo peor es que no me cogía las llamadas, no me respondía a los mensajes, no sabía que coño le pasaba, pero me estaba empezando a hartar de esperarle todos los días después de clase y que él nunca apareciera, me estaba hartando de llorar casi todas las noches, así que decidí olvidarme de él. Volví a hacer vida normal, hasta empecé a ligar un poco con Miguel, él había estado siempre conmigo.
Era 25 de noviembre, me desperté con una llamada, di un salto, por un momento pensé que podía llegar a ser Liam, pero no, era mi madre.
*hablando por teléfono*
Mamá- Hija, solo llamábamos para decirte que llegaremos el 30 de noviembre, y que sentimos mucho no poder estar para tu cumpleaños, pero puedes comprarte lo que quieras, que después ya te damos papá y yo el dinero.
Yo- Vale mamá, que tengáis una buena vuelta en avión y no te preocupes, no me compraré algo muy caro.- Le colgué no tenía ganas de hablar y además me tenía que ir preparando o llegaría tarde a clase, y no quería ya me habían empezado los exámenes de evaluación y quería sacar buenas notas para poder ir a una buena universidad. Me puse esto:
No sabía porqué, pero ese día estaba más animada, creo que empezaba a dejar el pasado en su sitio y a ponerle buena cara al presente y al futuro.
Llegué al instituto y me pasé por mi taquilla a coger unos libros, no sabía porqué, pero tenía la sensación que la taquilla de Liam volvía a estar llena, que alguien la volvía a utilizar. Aún faltaban quince minutos, así que me puse a dar vueltas por el instituto. Alguien vino por detrás y me tapó los ojos.
- ¿Quién soy?- Su voz dulce lo delataba, era Miguel.-
Yo- Miguel no hagas el tonto.
Tan pronto Miguel me quitó las manos de los ojos sentí que alguien nos miraba fijamente, esa mirada ya la había sentido antes. Aunque había mucha gente por los pasillos en ningún momento dudé que Liam estuviera allí, y así era, estaba al fondo del pasillo y me miraba fijamente.
Empezó a acercarse a mí, yo intenté resistirme a mis impulsos de abalanzarme sobre él y besarlo, ahora Miguel se había puesto a mi lado. Yo ya sabía que a Miguel no le caía muy bien Liam, exactamente desde que me había dejado tirada todos los días esperándolo en la entrada del instituto.
Liam estaba a poco más de un metro de mí, yo me di la vuelta, no quería volver a pasarlo mal por su culpa. Me agarró y con cuidado me giró hasta que lo estuviera mirando.
Hubo un silencio.
Liam- Hola.
Yo- Hola.
Liam- ¿Qué haces con él, estáis saliendo?
Yo-No, somos amigos. ¿Qué haces tú aquí? Pensaba que te habías ido para no volver.
Liam- Déjame explicártelo, pero antes ven.- Aún seguía agarrándome del brazo, y tiró de mí para que lo siguiera. Yo me dejé llevar.
Miguel- Uxía, ¿estás segura?
Yo- Si, no te preocupes, nos vemos luego.
Me llevó a un patio con unas gradas y nos sentamos.

Liam- Uxía, cuando me fui del instituto,- empezó a hablar- yo sabía que lo ibas a pasar mal, bueno, los dos, y si te venía a ver, o a recoger para llevarte a casa todos los días aún era peor, porque de esta manera, nunca te olvidarías de mi.- Le iba a interrumpir, pero no me dejó.- Así que pensé que lo mejor era que no volvieras a saber nada de mí, que rehicieras tu vida con otro que mereciera la pena, con otro chico que siempre fuera a estar ahí, y ese no era yo. Pero no me pude olvidar de ti, y no descansé hasta que mis padres aceptaron volver a meterme en este instituto.

2 comentarios:

  1. me encanta vuestro blog,son historis llenas de imaginacion de unas autenticas directioners :) suerte

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  2. Gracias, espero empezar a subir pronto la nueva historia :) *Uxía*

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