Capítulo 11:
Las próximas semanas, hasta
que empezó noviembre, Liam seguía viniendo al instituto todos los días y alguna
que otras tardes, que podíamos quedábamos y no sería la primera vez que se
quedaba a dormir en mi casa. Pero el 1 de noviembre la cosa cambió. Ese día al
levantarme me puse esto:
Ese día las seis horas que
tuve de clase, como todos los días, fueron pasables, aburridas como siempre,
pero nada más. Ahora Miguel y yo nos llevábamos genial, el me había empezado a
contar cosas suyas, pero yo no demasiadas. -Además yo estaba confusa, Liam y yo
teníamos algo, era parecido a una relación, pero ninguno estaba seguro de lo
que quería, hasta que ese día, yo me di cuenta de que lo único que quería era
tenerlo conmigo siempre, ese día me di cuenta de cuánto lo necesitaba.- Se
acabaron las clases y cómo todos los días salí a la entrada principal con
Miguel a mi lado, me senté en la acera y me quedé esperando a que Liam llegara
y me acompañase a casa. Liam se empezaba a retrasar, pasaban treinta minutos,
algunas veces, si iba a llegar tarde, me avisaba, pero esta vez no fue así.
Miguel- Uxía, ya es tarde,
no creo que Liam venga hoy, vamos, te acompaño yo a casa.
Yo- No me pienso ir. Tú te
puedes ir, no vaya a ser que te digan algo por llagar tarde.- Se me notaba
borde y triste.-
Miguel- No te pienso dejar
sola.- Eso me recordó aún más a Liam, él me había dicho que siempre iba a estar
ahí.-
Pasó una hora y media y Liam
no llegaba y Miguel me convenció para que me fuera a casa. Me despedí de
Miguel, llegué a casa y me metí en mi cuarto, ya sé que solo era un día sin
verlo, pero para mí eso era como una semana.
Lo peor era que a cosa no
fue a mejor ya pasaban dos semanas que no tenía noticias de Liam, sólo había
rumores como que se había echado novia, o que se había mudado a la ciudad,
rumores en los que yo intentaba no pensar. Cada día me frustraba más el pensar
que no lo volvería a ver y lo peor es que no me cogía las llamadas, no me
respondía a los mensajes, no sabía que coño le pasaba, pero me estaba empezando
a hartar de esperarle todos los días después de clase y que él nunca
apareciera, me estaba hartando de llorar casi todas las noches, así que decidí
olvidarme de él. Volví a hacer vida normal, hasta empecé a ligar un poco con
Miguel, él había estado siempre conmigo.
Era 25 de noviembre, me
desperté con una llamada, di un salto, por un momento pensé que podía llegar a
ser Liam, pero no, era mi madre.
*hablando por teléfono*
Mamá- Hija, solo llamábamos
para decirte que llegaremos el 30 de noviembre, y que sentimos mucho no poder
estar para tu cumpleaños, pero puedes comprarte lo que quieras, que después ya
te damos papá y yo el dinero.
Yo- Vale mamá, que tengáis
una buena vuelta en avión y no te preocupes, no me compraré algo muy caro.- Le
colgué no tenía ganas de hablar y además me tenía que ir preparando o llegaría
tarde a clase, y no quería ya me habían empezado los exámenes de evaluación y
quería sacar buenas notas para poder ir a una buena universidad. Me puse esto:
No sabía porqué, pero ese
día estaba más animada, creo que empezaba a dejar el pasado en su sitio y a
ponerle buena cara al presente y al futuro.
Llegué al instituto y me
pasé por mi taquilla a coger unos libros, no sabía porqué, pero tenía la
sensación que la taquilla de Liam volvía a estar llena, que alguien la volvía a
utilizar. Aún faltaban quince minutos, así que me puse a dar vueltas por el
instituto. Alguien vino por detrás y me tapó los ojos.
- ¿Quién soy?- Su voz dulce
lo delataba, era Miguel.-
Yo- Miguel no hagas el
tonto.
Tan pronto Miguel me quitó
las manos de los ojos sentí que alguien nos miraba fijamente, esa mirada ya la
había sentido antes. Aunque había mucha gente por los pasillos en ningún
momento dudé que Liam estuviera allí, y así era, estaba al fondo del pasillo y
me miraba fijamente.
Empezó a acercarse a mí, yo
intenté resistirme a mis impulsos de abalanzarme sobre él y besarlo, ahora
Miguel se había puesto a mi lado. Yo ya sabía que a Miguel no le caía muy bien
Liam, exactamente desde que me había dejado tirada todos los días esperándolo
en la entrada del instituto.
Liam estaba a poco más de un
metro de mí, yo me di la vuelta, no quería volver a pasarlo mal por su culpa.
Me agarró y con cuidado me giró hasta que lo estuviera mirando.
Hubo un silencio.
Liam- Hola.
Yo- Hola.
Liam- ¿Qué haces con él,
estáis saliendo?
Yo-No, somos amigos. ¿Qué
haces tú aquí? Pensaba que te habías ido para no volver.
Liam- Déjame explicártelo,
pero antes ven.- Aún seguía agarrándome del brazo, y tiró de mí para que lo
siguiera. Yo me dejé llevar.
Miguel- Uxía, ¿estás segura?
Yo- Si, no te preocupes, nos
vemos luego.
Me llevó a un patio con unas
gradas y nos sentamos.
Liam- Uxía, cuando me fui
del instituto,- empezó a hablar- yo sabía que lo ibas a pasar mal, bueno, los
dos, y si te venía a ver, o a recoger para llevarte a casa todos los días aún
era peor, porque de esta manera, nunca te olvidarías de mi.- Le iba a
interrumpir, pero no me dejó.- Así que pensé que lo mejor era que no volvieras
a saber nada de mí, que rehicieras tu vida con otro que mereciera la pena, con
otro chico que siempre fuera a estar ahí, y ese no era yo. Pero no me pude
olvidar de ti, y no descansé hasta que mis padres aceptaron volver a meterme en
este instituto.
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me encanta vuestro blog,son historis llenas de imaginacion de unas autenticas directioners :) suerte
ResponderEliminarGracias, espero empezar a subir pronto la nueva historia :) *Uxía*
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